Albert Einstein tenía la costumbre de pasar horas en la bañera jugando como un niño y sostenía que allí, distendido y divertido, encontraba sus mejores ideas.
Y esto no es nuevo, recuerde a Arquímedes corriendo desnudo por las calles de Siracusa, gritando ¡Eureka!,después de haber descubierto, mientras se bañaba.
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